Miremos la belleza de una orquídea. Nos maravillamos ante sus formas, la sutileza de sus colores y fragancias. Si la incineramos, en las cenizas podemos encontrar los átomos que la conformaron. Ahí habrá un porcentaje de carbono, nitrógeno, sulfuro, sodio, potasio, etcétera.
Pero si miramos en esa pila de cenizas y en la hoja de análisis porcentual ¿podemos mirar la belleza de la orquídea? No, incluso con todos los componentes que la conforman ahí presentes.
Siempre hay un algo de misterio en esa combinación de átomos que logran dar forma, belleza y esplendor a...